Con la bajada de temperatura, nos encontramos con un fenómeno muy habitual, unos cristales llenos de agua. Puede darse en ventanas antiguas, donde no hay buen aislamiento, pero también en algunas más modernas y bien preparadas.
No es culpa de la ventana, sino de un proceso físico que se produce, en algunas condiciones.
Hay distintos factores que participan en este proceso: Temperatura exterior, temperatura interior, temperatura relativa y valor de aislamiento térmico de la ventana.
Se dá cuando hace frío, porque es en ese momento cuando tenemos que hacer frente, a la combinación de las bajas temperaturas y el aumento de la humedad. Cuando se pone en contacto el frío, con los elementos de la ventana, el cristal y los perfiles, aparece la condensación.
La calidad de los materiales que tengamos y su resistencia a la condensación, va a ser muy importante.
Lógicamente, tiene más probabilidad de verse afectado un cristal simple, que un doble acristalamiento. En un doble acristalamiento se puede dar y de tres manera distintas, según el vidrio: En el interior de la cámara, en el interior de vidrio y en el exterior.
En el caso de los perfiles, pasa lo mismo ya que influyen distintos aspectos: Las hojas y las cámaras aislantes, el material, el nivel de impermeabilidad y la ventilación interna del cerramiento.
En muchas ocasiones, a pesar de tener unas ventanas de gran calidad, tenemos el problema de la condensación. Normalmente esto se dá, por falta de ventilación.
Además, del agua en los cristales, otro factor es la humedad que sentimos y sobre todo que es muy difícil mantener, la temperatura en casa. Por lo tanto, las ventanas no están cumpliendo su función y suponen un gasto en calefacción. Además el problema se puede agravar si se acumula la humedad, en las paredes o techos.
Hay algunos trucos, para evitar la condensación en las ventanas:
Unos vidrios de baja emisividad, reducen la pérdida de calor y pueden ser perfectos, para estos casos.
A veces, es bastante más económico el cambio de cristales y ventanas, solucionando de una vez el problema. El gasto en calefacción y aire acondicionado, por un mal aislamiento, acaba siendo mucho más elevado.
Según las características de cada casa, por el lugar donde está ubicada, la antigüedad, los agentes atmosféricos… Los cristales deben ser distintos, para cada necesidad.
En Cristalum, hay un grupo de profesionales, que les orientarán en su opción correcta.
Hay cosas, que no debemos dejar pasar.