Lo más destaca
En el momento que vivimos, el cristal se ha convertido en un elemento fundamental, tanto para la estética, como para la eficiencia energética.
A simple vista, todos los cristales nos pueden parecer iguales, pero no lo son, de hecho hay una amplia variedad que desconocemos.
Los cristales laminados están compuestos, por dos o tres capas de vidrio, entre las que se intercalan capas de polivinilo butiral (PVB).
Lo más destacable de este cristal es, la gran resistencia y seguridad que aporta, que varía según el número de capas que contenga.
En caso de rotura, quedan las astillas inmóviles, sin producirse desprendimiento, lo que dá un plus más en su uso.
El aislamiento acústico y térmico, también va en función del nivel de laminado y se puede usar en forma monolítica o de doble acristalamiento.
Su instalación es recomendable en lugares, que puedan tener impacto humano, balcones, fachadas, grandes ventanales, vitrinas etc.
Estos cristales tintados tienen sus particularidades, ya que sufren otro proceso distinto, de fabricación.
Se recurre a una selección del color en su composición, que le aportan la propiedad de control solar, sin tener que recurrir a revestimientos reflectivos.
Entre sus virtudes toca destacar, que controlan el paso de calor, permitiendo que entre la luz solar. Con su uso se ahorra luz artificial y gasto energético en la climatización.
Lugares públicos como colegios y hospitales, y se diseñan y construyen con este material.
En el cristal templado, se emplea un proceso de fabricación distinto al resto, que le otorga sus propiedades características. Durante dicho proceso se somete al vidrio, a una temperatura de 650º C, para posteriormente someterlo a un rápido enfriamiento de aire.
El cristal queda así protegido del cambio térmico, además de adquirir gran resistencia a golpes, siendo hasta 4 veces más resistentes que otro tipo.
La rotura, si se produce, es el trozos no cortantes, añadiendo así seguridad en su uso.
El cristal templado se utiliza en grandes superficies, lugares muy transitados y que están sometidos a cambios climáticos.
Los cristales decorativos, son muy versátiles y recurrentes para cualquier tipo de espacio.
Dentro de estos, podemos encontrar distintos tipos:
Cualquier tipo de decoración, puede enriquecerse con el uso de estos cristales, separadores, espejos, barandas, tabiques, puertas de ducha…
El cristal antirreflejo, es un tipo de cristal laminado pero que suma su efecto lumínico.
Bloquea el 99% de rayos UV, permitiendo que entre la luz, pero cortando la reflexión.
Su uso está indicado en fachadas de comercio, vitrinas o show room.
Que se trate de un laminado, indica que su nivel de resistencia y nivel de seguridad sean muy altos.
Los cristales reflectivos, son unos de lo más usados en la arquitectura moderna.
Su aspecto exterior es de espejo, lo que impide que durante el día se pueda ver, lo que hay en el interior.
Durante el proceso de fabricación se les adhieren, óxidos metálicos, lo que produce que los rayos solares, choquen contra él y sean proyectados hacia afuera.
Consiguen efecto sombra, con gran control solar y un importante ahorro de energía.
Su imagen estética y su utilidad energética, hacen que sean muchos los edificios, que lo utilicen, como recurso.
Hay muchas posibilidades de uso y todas ellas, incluyen beneficios más que satisfactorios, siendo el material de moda.
Los profesionales de Cristalum, le aconsejaran y asesorarán sea cual sea su idea y necesidad.
El cristal es el material del futuro y ya está en nuestro presente.